La oficina estaba en silencio cuando Sofía reunió el valor que había estado acumulando durante meses. Cada día había sido una batalla interna: ocultar lo que sentía, sonreír cuando él pasaba y fingir que solo era una empleada más.
Aquella tarde decidió que ya no podía seguir guardándolo.
Con las manos temblando y el corazón acelerado, entró a la oficina de su jefe.
—Llevo meses guardando esto… —dijo con voz baja—. Te amo, y sé que tú también sientes algo por mí.
Él levantó la mirada lentamente.
Por unos segundos pareció quedarse inmóvil… pero luego respondió con una frialdad que ella jamás imaginó.
—Deja de fantasear. Lo nuestro es imposible porque jamás me interesaría alguien de tu clase. Búscate a alguien de tu nivel.
Las palabras cayeron como una tormenta.
Sofía sintió que el aire desaparecía. No respondió. Solo salió caminando mientras intentaba mantener la compostura.
Minutos después, encerrada en el baño de la oficina, dejó caer todas las lágrimas que había contenido durante meses.
Se miró al espejo y preguntó entre sollozos:
—¿Tan poco valgo para él?
No entendía qué había hecho mal. Nunca había esperado riqueza ni poder. Solo pensó que entre tantas miradas y pequeños momentos había algo más.
Pero mientras ella lloraba…
En otra oficina, él permanecía sentado mirando una carpeta médica.
Entonces una voz interior parecía repetir una verdad que nadie conocía.
“Lo que ella no sabe… es que ayer me diagnosticaron una enfermedad terminal.”
Cerró los ojos.
Desde hacía horas había tomado una decisión dolorosa.
Podía haber sido amable.
Podía haber inventado una excusa.
Pero eligió convertirse en el villano de su historia.
Porque pensó que sería más fácil que ella lo odiara… a verla quedarse y sufrir mientras él desaparecía poco a poco.
Tomó la foto del equipo donde Sofía aparecía sonriendo y murmuró:
—Perdóname… preferí romperte el corazón antes que verte romperte por mí.
Y por primera vez desde que recibió la noticia… él también lloró.
A veces el rechazo no nace de la falta de amor… sino del miedo de hacer sufrir a quien más importa.